Te espero

Te espero en las despedidas,

que saben a trenes de última hora

y en la sonrisa que le pones

a todos tus motivos

Te espero

en las noches afónicas

y de imposible,

como lo es el beso improbable

de todas aquellas que te miran de reojo.

 

Te espero en la caída,

dejando volar las dudas

en los espacios en blanco

y en los silencios

en el tic-tac del reloj y las prisas

en los semáforos en rojo

y en los puntos suspensivos

en las risas de madrugada

y en la verdad oculta

en cada trago de cerveza.

 

Te espero,

pero sobretodo

para que entiendas

que nunca más volverá a ser diciembre

y que estás a un parpadeo

de volcarme el horizonte

cuando vienes y me dices

que todo es según se mire

y yo empiezo a vendarme los ojos

porque si es verdad aquello que decías

de que los rasguños cicatrizan

hoy quiero que sepas

que aún hay marcas en la piel

que no esconde el maquillaje.

(Descosida)

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Lo que me quieres decir

Por tu vida entera sonríes:

-No es más que una apuesta sencilla

el Todo que, a menudo,

va a nada

la última calada del último cigarro

o un tiro rápido a la espalda.-

Y no podría ser de otra manera.

La madurez ha estallado sobre esta infancia

de patio de recreo

y ahora nos arden los ojos

cada cual

que se cuente su propio final

somos lo que de verdad sentimos

cuando no nos estamos mintiendo

cuando todos nos tapamos la boca

y vamos tirando las cartas

y tú protestas afirmando

que crees en el Amor

 

 

Y señalas hacia tu pecho.

 

 

 

Nada malo

No hay nada de malo

en desear que resbale el cuerpo

aunque sea en el bordillo

de una calle pisoteada

también por la lluvia

como no hay nada de malo

en parecer ausente

en girar con las luces

naranjas y azules de la tarde

cuando se hace de noche

y la ciudad parece una fiesta

en la que estamos -solos-

los que no aceptamos invitaciones

no hay nada de malo

que pregunten qué te pasa

en la rutina del trabajo

en el día a día

en llegar a casa siendo una extraña

que no saluda

a otro extraño que no sabe

si desconoce

que aún continúa leyendo

en una cama para dos

en

desear que          Ojalá

para ti                  La vida

 

(que yo ya no.)

 

Nuestro amor

Nuestro amor no es amor. Solo una simple intersección. Una coincidencia de egoísmos. Algún error matemático o el alto al fuego de una escopeta de perdigones. Nuestro amor no es un simulacro. Es una salida de incendios pintada a lápiz fino en el centro de la pared. Nuestro amor es el partido del voto en blanco y las abstenciones. De la canción entonada en un SÍ (menor), en el mea culpa. Es una indeterminación, el infinito elevado a cero que no se simplifica, el cálculo fallido, la distancia incorrecta, la mirada perdida.

Dicen que si nos acercamos demasiado a lo que observamos, se distorsiona y pierde su nitidez. Así, tú y yo nos miramos borrosos y desenfocados, estrábicos emocionales incapaces de darnos cuenta de la huida de mariposas.

Nuestro amor son dos máscaras que se descubren y no se reconocen al final de la fiesta, los pies cansados. Nuestro amor es la noche de humo detrás de los fuegos, la ceniza en el suelo y las piernas cruzadas.

Pero el verdadero problema de nuestro amor es que ha terminado con nosotros

enredados en un pulso

y no

cogidos de la mano.

 

(Descosida)