Anestésico

No puedo dejar de pensar

en el maldito techo

de la habitación

que se va a caer

dando vueltas

sobre mí

me pregunto

cómo aprendí a respirar

y cuándo fue que aprendí

a hablar más suave

me incomodan los rincones

y sus esquinas

llenas

de polvo

las botellas vacías

no puedo dejar de mirar el

maldito techo de esta

habitación

da igual

principio de amor o

enfermedad leve

me digo

se acabará saliendo de la cama

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LA DIGUE

¿La única condición?

correr desprovista de cuerpo

sin conciencia de heroísmo

como lo hecho polvo de aquel lugar

donde tú me llamabas isla

y admitir que en realidad

esta ola de calor

no volverá  a apuntar más

a tu pecho.

Dibujarán sin menor duda

animales esquivos

encuentros de una noche

y aún así

seguirás callada.

No te miento

yo no lo hubiera hecho mejor

pero hay un circo de indiferencia

avanzando todo por mis ojos

que también adora a este público

que ahora te aplaude sin ganas.

A este baile invito yo

El mareo, ¿sabéis?

es porque no entendemos el significado

de las palabras,

o tal vez, por falta de experiencia

cuando la gente corre a esconderse

dentro de los portales y los fantasmas

nos cubrimos con polvo amarillo

a la luz de las farolas.

Siempre es medianoche

y nadie sabe a qué velocidad

pasará el último tren,

sí el color en los raíles

del que deja la vida en el intento.

Entonces ya no hay prisa.

Solo niños desaparecidos

que fuman

como muñecos de ojos azules

y universitarios

que nunca han leído a Alejandra,

los únicos que de verdad me interesan

te enseñaron a mentir

ahora soy heroína sin suerte

o vagabunda sin nostalgia

pero tú espérame bajo la lluvia.

A este baile invito yo.

EL MERCADO DE LA CARNE

En la feria del mercado de la carne

se anuncian deportistas con bíceps musculados,

rubias inteligentes y grandes senos.

En la feria del mercado de la carne

también se venden idealistas,

gafapastas, clase media a precio de mercado,

dotes y dones, maneras de divo en portadas del Glamour,

fotografías idílicas, pensamiento intelectualoide.

En la feria del mercado de la carne

no se admiten mordiscos sin maquillaje,

ni ojeras sin sueños,

no hay besos para una sonrisa manchada,

sí filtros en camisas gastadas,

rojo carmín.

En la feria del mercado de la carne

todos parecemos la versión reemplazable 1.0

de algo que no somos,

ni necesitamos llegar a ser.

(Descosida)

Si de “amor” aún se muere

 

Que cada cual es de cada uno

y de nadie más

lo que pasa es que de pequeños

escuchamos que cantar  bien

y cantar mal era lo mismo

y ahora con el querer

jugamos a analogía:

Ven aquí y échame un cable;

y claro, la soga al cuello.

Luego también nos dijeron eso

de que “quien la sigue

la consigue”. Pero no.

Quien la sigue la persigue.

Y de noche da más miedo.

(Descosida)